La naturaleza es increíble y tiene mucho que ofrecernos ya que estar en contacto con ella nos ayuda a recargar energía y relajarnos, por lo que es el mejor remedio cada vez que necesitamos ordenar nuestros pensamientos y recuperar la serenidad.

Estar cerca de ella nos ayuda a mantener la salud física, mentar y espiritual. Todos tenemos una conexión neurobiológica con la naturaleza por eso no es lo mismo pasear por la ciudad o descansar en casa después de un día duro, que salir a caminar, ir a la playa a tomar un poco el sol o sentir la neblina en la cara.

 

Mejora tu calidad de vida

Tus condiciones de vida mejoran cuando vives en un entrono natural ya que proporciona tranquilidad, menos contaminación ambiental y sonora. Además, realizar actividad física al aire libre te ayuda a desconectarte, reduce la fatiga mental y te da sensación de libertad.

 

Refuerza el sistema inmunológico

Pasar tiempo en contacto con la naturaleza relaja y actúa como una inyección de energía que nos ayuda a protegernos de enfermedades cardiovasculares, respiratorias, mentales y musculares.

 

Aumenta la concentración, el conocimiento y el interés y estimula la creatividad.

La actividad al aire libre nos ayuda a relajarnos y está comprobado que en una mente relajada no hay lugar para el estrés por lo tanto gracias a esto mejora nuestra capacidad de concentración y nos hacemos conscientes de cada detalle de la naturaleza, buscando un interés en ella. Por otro lado, contribuye a la estimulación de las neuronas que favorecen al desarrollo cognitivo y aprendizaje, despertando la curiosidad y estimulando la creatividad.

 

Ayuda a escucharse a uno mismo, a la autoestima y el autocontrol

Por último, pero no menos importante, los colores y sonidos facilitan la meditación, a conectar con nosotros mismos y reflexionar. Igualmente hacer actividad física en un entorno natural, aunque sean parques urbanos, mejora el ánimo y la autoestima, aumentando el rendimiento y potencia el control de la disciplina y los impulsos.