El pasado mes de abril, el Banco de España, hizo público el primer informe de las proyecciones macroeconómicas del año, marcado por la crisis provocada por la guerra Ucrania-Rusia. En él se ha visto un descenso en el crecimiento de la economía del país, concretamente un 0,9 por ciento por debajo de lo que se había previsto, quedándo así en un 4,5 por ciento.

 

A causa de este conflicto bélico, se ha creado una incertidumbre en los mercados que afecta en la confianza y gastos de las empresas y hogares. Además de esta desconfianza, le añadimos tres consecuencias que altera a la economía del país. 

 

  • Aumento de los precios de las materias primas. La guerra ha influido disminuyendo la actividad económica pero ha aumentado los precios en el mercado de materias primas. Además se añade “una hipotética disminución o corte en el suministro de gas ruso a Europa” que tendría repercusiones negativas sobre la actividad del continente. 

 

  • Continuidad de embotellamiento en la cadena de suministros global. Al Banco de España, le preocupa la evolución que tendrán las cadenas de suministros y producción, ya que en este segundo trimestre ha empeorado. 

 

  • El aumento en los precios de la energía y los cuellos de botella en las cadenas globales de valor, supone un alza en las tasas de inflación, que aunque ya estaban en aumento anteriormente, los precios de las materias primas se han elevado y contribuye a un repunte en la inflación actual.

 

El Banco de España, menciona que esto es temporal y que se espera que la inflación aumente un 7,5 por ciento pero que en los próximos años descienda hasta un 1,6 por ciento.