El 2020 ha sido uno de los años más complicados para el mundo entero. Basta mencionar el cambio radical que tuvo la llegada del coronavirus y su consecuente crisis económica, más la presencia de fenómenos como huracanes, incendios, terremotos y una larga lista de situaciones estresantes.

 

Sin embargo, la difícil situación internacional no tiene por qué evitar que disfrutemos la vida como es. Si bien no podemos hacer mucho para evitar que las tragedias mundiales nos afecten, si tenemos en nuestras manos cuidarnos, desde el punto de vista energético.

 

Si consideras que padeces un ‘bajón’ de energía, hay formas de recargar las baterías para enfrentar al mundo con más optimismo.

 

A continuación te dejamos 7 maneras de proteger tu energía

 

1- Sé selectiv@ con las personas que inviertes tu tiempo.

El número de relaciones sociales no se correlaciona con la felicidad de uno mismo. Es, más bien, la  calidad de estas relaciones las que nos proporciona el auténtico bienestar, equilibrio personal y la satisfacción que nos permite ganar en sabiduría.

 

2- Dedícate tiempo a estar contigo mismo.

Cuando nos dedicamos tiempo a nosotros mismos obtenemos claridad, pensamos de una manera diferente y por lo general no discutimos, más bien argumentamos. Sentirse bien con uno mismo es algo indispensable para ser feliz y disfrutar de la vida al máximo.

 

3- Pon límites siempre que sea necesario.

Muchas veces nos cuesta mucho decir que “no” y nos ocurre tanto en las relaciones sociales como en el trabajo. Pero si no ponemos límites puede generar en nosotros sensaciones de baja autoestima, culpabilidad y frustración. La asertividad es una herramienta que nos ayuda a expresar nuestras necesidades y comunicarnos a decir qué queremos y qué no.

 

4- Pon tu teléfono en modo avión.

A golpe de clic el modo avión puede desconectar del mundo, por lo tanto te da una sensación de libertad. Es una de las mejores formas para dedicarte a lo que realmente quieres en ese momento sin ninguna distracción.

 

5- Pide ayuda cuando la necesites.

El buen apoyo social percibido, ya sea a nivel económico, emocional, afectivo, etc… Es uno de los principales amortiguadores de las emociones con carga afectiva negativa, como la ansiedad, el enfado o la tristeza. Saber pedir ayuda se relaciona con emociones positivas, como la sensación de sentirse querido y cuidado por otros.

 

6- Escucha a tu mente, a tus emociones y a tu cuerpo.

La enfermedad o el dolor corporal es una llamada de atención que dirige el cuerpo a las necesidades no satisfechas. Esto sugiere realizar una pausa y evaluarlas. Es importante conocerse y aprender de uno mismo y subsanar aquello que nos falta e impide nuestro libre desarrollo personal.

 

7- Guíate por tu intuición, no por la opinión externa.

La intuición es todo aquel conocimiento que poseemos, de forma consciente o no, a raíz de nuestras experiencias individuales y colectivas por eso es vital a la hora de tomar decisiones.