Se define este síndrome como el conjunto de síntomas que puede padecer un trabajador al reincorporarse a su puesto de trabajo. Estos consisten, principalmente, en: cansancio generalizado, dolor muscular y alteraciones del sueño y del apetito. Además de ir acompañado de falta de motivación, tristeza e irritabilidad. Suele durar de 2 a 3 días a un máximo de 21 días hasta que la persona se vuelve adaptar a su nueva realidad. Cuando el malestar persiste en el tiempo puede generar trastornos de ansiedad y/o depresión

 

Para gestionar con mayor facilidad el impacto emocional que implica el regreso a la rutina, es conveniente realizar una adaptación lo más progresiva posible. Aquí te mostramos 10 consejos que te ayudarán a hacerlo más llevadero:

 

CONSEJOS:

 

  1. Regresar unos días antes al lugar de residencia habitual. Apurar los días de vacaciones hasta el último día puede ser muy atractivo, pero, también podría hacer más pesado y difícil el regreso al mundo laboral.

 

  1. Normalizar el horario de manera progresiva. Cuando estamos de vacaciones uno de los mayores placeres es poder dormir más. Volver al trabajo implica cumplir horarios. Por ello, es aconsejable regularlo unos días antes de volver al trabajo.

 

  1. Recuperar los hábitos alimentarios y el ejercicio físico de manera paulatina. Volver a la normalidad lo antes posible es lo ideal pero recuerda no forzarte. Date el tiempo necesario para recuperar los hábitos y así, disfrutar de sus beneficios. Piensa que según W. James se necesitan 21 días para instalar un hábito  (aunque ese tiempo depende de la motivación, de la persona y de otros aspectos). Así que, piensa que de nuevo necesitarás un tiempo para deshabituarte y de nuevo habituarte.

 

  1. Planificar objetivos realistas y empezar por el más pequeño. Sobrecargarte a la vuelta del trabajo planificando un montón de retos y objetivos de golpe sólo aumentarían la sensación de descontrol y podrían llevarte al bloqueo.  Recuerda marcar objetivos formulados siempre en positivo. Un pequeño cambio es la mejor manera de generar el cambio.

 

  1. Regularizar tu agenda laboral priorizando lo más inmediato. Saber organizarse siempre es necesario y a la vuelta de las vacaciones más que nunca. En caso de no poder finalizar las tareas pendientes te recomiendo anotarlas en una lista y así realizarlas en cuanto te sea posible. De este modo, evitarás que dándole vueltas en tu cabeza te roben la energía y te hagan sentir más agotado.

 

  1. Aprovechar y disfrutar cualquier momento libre que tengamos por pequeño que sea. Los pequeños placeres pueden ser de gran ayuda para hacer más amena la obligación del mundo laboral. Un buen plan podría ser quedar el primer día con los compañeros de trabajo para hacer una pausa y conversar sobre los días pasados.